lunes, 11 de julio de 2016

Llevarse los nenes al trabajo y demás cosas "rarunas"

¡Quién me iba a decir a mi que lo que hice con tanta naturalidad como alevosía durante un porrón de meses era un acto político/subversivo en toda regla!. Si es que siempre fui un poco extravagante y con los años voy a peor...
 Que no digo que la señora de la foto no tuviera aviesas intenciones, por favor. E insisto en el "no digo" porque a la susodicha no la conozco de nada, y una tiene la sana costumbre de opinar sobre lo que conoce.  Lo que digo es que lo de llevarse a los nenes al trabajo es más viejo que el mundo, y no entiendo muy bien a qué viene tanto aspaviento. Que apareciese un político varón con su rorro en brazos en el congreso, ¡eso sí que habría sido revolucionario!

 Llevarse a los nenes al trabajo ya les digo yo que no, está más que inventado. Muchas veces de tapadillo, sin que los vean, sin que se sepa, pero vaamooosss...Y otras muchas sin disimulo alguno, esto es muy de autónomo: -oye, no te lleves a tu hijo al negocio ( a la tienda, al bar...) que no es el sitio..¡Ah no!, que los hijos de los autónomos son mucho más resistentes que los demás y no pasa nada, o que ser autónomo trabajar-trabajar no es, que no tienes que fichar, no tienes jefe y si te hace falta te coges el día...
 Yo, que no soy autónoma, llevé a mis hijos a la oficina casi a diario tras cerrar al público. Primero a mi mayor y después, menos veces, a mi chiqui. Mis nenes eran muy tranquilos de bebés y me los llevaba por las tardes mientras completaba las jornadas maratonianas habituales. Recuerdo a un cliente firmando contratos con mi chiquilín en las rodillas, tan pichis además los dos. Y lo recuerdo porque hasta a mi que soy poco protocolaria se me hacía raro. El cliente sin embargo estaba contento porque lo atendí fuera de horas. Mi nene contento porque estaba con su madre. Y yo contenta porque estaba con él (con mi hijo, que hay que explicarlo todo). El buen hombre me lo entretuvo mientras yo tramitaba sus temas e hicieron buenas migas. Este señor tenía un negocio, y por supuesto tenía hijos. Que yo echase horas a puerta cerrada con mi nene al lado le parecía lo más normal del mundo. Y es que en muchos casos lo es. Es una de las formas de conciliar y de mantener la lactancia materna más allá de la baja de maternidad. Y todos contentos. Pues no, hay que darle vueltas.
 El congreso no es el sitio para un bebé. Ni una oficina. Cierto.Y sin embargo ahí estuvieron mis críos sus buenas ratos por las tardes, desnaturalizada que es una. Mordor no era: teníamos baño, sitio para gatear, folletos que romper y el carrito para las siestas. El ordenador servía de parapeto cuando tocaba amamantar; aún así supongo que algún descuido habría.¡Cuántas tardes gloriosas no habré dado yo a los que visionaban las cámaras de seguridad (si es que había alguien)! ¡Va por vosotros!... que pocos trabajos se me ocurren más soporíferos que ese, la verdad.
Aunque debo confesar que el ambiente de la oficina estaba muy contaminado. Contaminación acústica, súperperniciosa para un bebé: por las tardes otra compañera y servidora ¡canturreábamos! ¡y qué mal! ¡A saber que taras siniestras les creamos a mis niños en el cerebro con semejante toxicidad ambiental!. Ríete tú de las ondas electromagnéticas.
 Tampoco las extraescolares son el sitio para niños muy pequeños. Ni el servicio de madrugadores o como se llame en cada comunidad a que desayunen en el cole. Ni las horas frente a la tele...ni tantas cosas que no queda más coj...que hacer, a veces. El sitio de los nenes es con sus padres. Y a veces eso implica llevárselos al trabajo, ¡afortunados los que podíamos hacerlo!. En mi oficina actual no puedo, bien es cierto que mis nenes ya caminan y no me dejarían trabajar. Pero un bebé se puede llevar a muchos trabajos si eso te soluciona la vida, y se hace, se hizo y se hará. Es lo guay de los bebés, que son portátiles...aunque en esto último no todo son ventajas, y si no que se lo digan al bebé de Fran Rivera

2 comentarios:

  1. Ole. Ole y ole
    Cuanta razón y que bien contado (con ingenio y gracia como siempre)
    A seguir así
    Bicos

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  2. ¡Gracias hermosa! ¡Cómo me gusta leerte por aquí!

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