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Mostrando entradas de agosto, 2017

Un bolso de madre...

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En un bolsillo exterior, pequeño y plano, guardas los cromos de los Super Wings con los que un amigo entretuvo un día a tus rorros y que te apropiaste, y un kleenex arrugado, no se sabe bien si limpio o a medio usar. Además llevas también una lámina de minipegatinas que te dieron en el médico hace tiempo, y a la que ya casi no le quedan.

 En otro bolsillo, este con cremallera, los auriculares del móvil ¡siempre a mano! y una galletita empaquetada de las que dan en los bares con el café. Las guardas para engatusar a tus retoños cuando pinten bastos (rabietas, volver a casa, bajarse del columpio, soltar un juguete...) lo mismo que los cromos de los Super Wings y que las pegatinas. También guardas aquí cualquier envoltorio hecho un gurruño, resto orgánico (del tipo manzana masticada o intento de merienda que no triunfó) envuelto en un pañuelo, o toallita usada que recalaron allí en ausencia de una papelera cercana. Y que allí se quedarán una laaarga temporada con gran probabilidad.

Cumpleaños feliz

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Se calza solito, se viste solito con ayuda, y me echa del baño cuando se sienta en el trono. 

 Me pregunta "¿cómo se llama?" ante la imagen de cualquier animal. Le gustan mucho, como a mi.

 También le gustan mucho los números y contar cosas, y al Rubio igual, esta afición a la aritmética elemental sí que no me la explico, será cosa del papá...

Crónicas de una enferma crónica, episodio II: vivir con migraña.

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Hoy quiero hablaros otra vez de mi tortura favorita: la migraña. Como seguramente sabeis se trata de un tipo de dolor de cabeza severo, de naturaleza pulsátil, que comienza afectando a un lado de la cabeza, generalmente una sien para acabar, si no se trata, en un estallido de dolor y naúseas que revuelve el cuerpoentero. Si no se trata ooo...si no responde al tratamiento, que todo puede ser, o si confundimos la migraña con otro tipo de dolor de cabeza y nos tomamos un paracetamol, que también, o si lo hacemos todo fetén pero nos obligamos a mantenernos activos enmedio de un entorno hostil para un migrañoso, que suele ocurrir, porque no siempre podemos tumbarnos a oscuras cuando sabemos que la cosa no va bien...

Vacaciones, vacaciones

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¡Henos aquí! ¡Henos, de Pravia! Ya estamos de vuelta en casita tras unos días de vacaciones y dos mil kilómetros en el cuerpo, ¡ole y ole!. Volvemos cansados, desconectados de la rutina, rojos como cangrejos digoo con colorcillo, un montón de kilos de más y un montón de pasta de menos. Y con unas cuantas experiencias acumuladas en la memoria. Lo normal de las vacaciones, vamos.