Tener hijos te sube la moral

El Moreno acaba de plantarse con cara compungida frent e a mi, mientras discurro cómo arrancar esta entrada. Lo sentía venir por el pasillo al grito de "¡mamá , nofun s iona!" con un juguete-pesadilla de esos que repiten machaconamente que las libélulas azules son cuatro y las mariquitas verdes cinco, súperemocionante todo. El juguete está mudo y eso para mi mayor es un problema (para el resto del mundo es un alivio, a la vez que la consecuencia lógica de la mala vida que llevó, el pobre cacharro, desde que pisó Estacasa). Le doy vueltas presionando los botones y nada, y mientras explico " no funciona cariño, no puedo arreglarlo " mi moreno redobla los llantos. De pronto encuentro en el canto del juguete un botoncito nuevo, que casualmente pone on/off (a los que no hayan leído aún la entrada sobre mi analfabetismo tecnológico les invito a ello) y empieza la sonar la fanfarria cual Lázaro pasado de vueltas : ¡mamá obró el milagro!.