Entradas

La lactancia materna

Imagen
  Recientemente hemos vivido la feliz noticia de un nuevo nacimiento. Tras un examen de control, ya en la recta final del embarazo, la que iba a suponer una más en las ene-mil revisiones rutinarias a las que se someten las embarazadas en las últimas semanas, se convirtió en un ingreso y en el parto del chiquitín. Así, ¡a lo loco! sin bolsa de maternidad y lo que es peor ¡sin cargar el móvil! Un despropósito vaya, pero un despropósito muy feliz.   

La gallinita del Moreno

Imagen
  ¿Ondestá la gallina? Mami, ¿la gallina? Ame la gallina, mamá - pide el Moreno estos días insistentemente, encantado con una gallinita de trapo procedente de una granja heredada de sus primos. Tenemos la granja y un montón de animalitos, todos de tela, pero a mi mayor le interesa solo la gallinita. Juega a que pone huevos, sospechosamente parecidos a piedras y la lanza por los aires de continuo en un vano intento por que vuele, como cualquier pájaro, o más bien como cualquier juguete que cae en sus manos. De hecho buscar la dichosa gallina es el deporte principal últimamente en Estacasa, junto con localizar playeros y calzoncillos limpios (la operación pañal es lo que tiene).  Total que esta mañana para el paseo no consigo que dejen a los animalitos en casa y bajan el Rubio con un caballito y el Moreno, ¡como no!, con la gallina. Y entre lanzamientos salvajes de la susodicha tobogán abajo y columpio arriba, escucho como mi Moreno se apresta a salvarla a grito pelao, ...

39 y medio de fiebre

Imagen
¡Lástima que lo único que tuvimos en común fue la pose!   La cabeza ardiendo, los pies helados, lo llevo en brazos hasta la cama de mi dormitorio mientras apoya su mejilla en mi hombro dejándose caer totalmente, como un saco de patatas. ¡El, que normalmente no aguanta ni un segundo amarrado a nada...!

Mis vecinos se quejan del ruido

Imagen
 Una tarde, hace ya tiempo, subió la vecina de abajo a decirnos que el ruído que hacían los nenes con el correpasillos era muy molesto. El papá lo relegó a la parte alta de un armario, de dónde no ha vuelto a salir.

Vivo cantando III: menos mal...¡que nos queda Portugal!

Imagen
  Señores sí, lo confieso: me flipa Eurovisión. Va por rachas, pero incluso en sus años de horas bajas nunca dejó de interesarme y pocas fueron las veces que me lo perdí. Recuerdo los tiempos del " iunaited kindom, ten points-guaiominí, di puá " con cariño peroo... sin nostalgia. Porque de un tiempo a esta parte el evento eurovisivo me interesa y divierte cada vez más, y disfruto las canciones desde que empiezan a salir por los internetes, allá por Febrero más o menos. Me veo los vídeos oficiales y leo todo lo del festival: polémicas por plagio, por designaciones de representantes cuestionadas, por mamoneíllos entre países, y me desespero con las apuestas que nunca dan como ganador a mi candidato. Que lo vivo a tope, vaya.

Criar hijos: ¿un deporte de riesgo?

Imagen
     Llevo un tiempo pelín desaparecida porque atravieso una etapa de cansancio crónico, no sé yo... será la famosa astenia primaveral. Confieso que en los escasos ratos de descanso, la "hora feliz" paternal que transcurre entre que acuestas a tus hijos y te empiltras tú mismo, mi ánimo se inclinaba hacía el ebook o las series de HBO en vena, más que por el blog. Pero acontecimientos recientes hacen que necesite volver a la tecla, para exorcizar mis miedos más terribles, o intentarlo al menos.

Tiempos nuevos, tiempos salvajes

Imagen
 Los hijos crecen a toda velocidad. Hasta aquí, nada nuevo. Te acuestas con tu bebé y al día siguiente te despiertas con un señor al lado que te mira ceñudo: saltas del susto y te das cuenta de que no, no es "un señor", ¡es tu vástago! ... al que de la noche a la mañana le salieron las cejas, solo eso. O vas camino del cole y te percatas del look a lo Tintín que luce tu heredero, con sus pantalones de deporte ..."tobilleros" ¿Cómo es posible si el chándal no tiene ni dos meses? Piensas, con cierto alivio, que al menos el hermano lo aprovechará. Y lo hará, sí...un mes más. Porque el "pequeño" es en proporción el más grande, un rompepercentiles desde que nació. Y así con todo.

Vivo cantando: Episodio II

Imagen
  Hay días chulos. Días en los que una prueba médica importante de un familiar más importante aún sale bien. Días en los que las carcajadas de otro familiar también muy importante se oyen en kilómetros a la redonda, corroborando su recuperación sobre la enfermedad de la tristeza (y haciéndole una peineta, yaquestamos ) Días en los que llegas a casa y la alegría de tus niños se compara solo a la de su padre. Días en los que yo misma siento que me comería el mundo.

Cómo (no) encajar los comentarios ajenos sobre la crianza de nuestros hijos

Imagen
Niñas desconocidas opinando sobre los adultos. Si es que donde las dan, las toman  Recientemente leí posts sobre este tema en dos blogs diferentes. El primero de ellos, O mundo ao revés , es un imponente y reconocidísimo blog que juega en una división muy distinta a esta humilde casa. No lo sigo habitualmente pero es de sobras conocido en el mundillo blogueril. Saltando de unos blogs a otros caí en la entrada que os enlazo, que me provocó una gran sorpresa y me dió qué pensar (sí, ¡a veces ocurre!) Hace poco además leí, también por azar, una entrada en otro blog acerca de los paseos con gemelos y las continuas interrupciones que se sufren por parte de opinadores espontáneos. No consigo recordarlo, así que a falta de dicha entrada os dejo  otra de corte similar (y bastante más bestia, debo añadir) La madre de los gemelos estaba hasta el gorro de esa situación, que ocurre cada vez que los saca a la calle, y su entrada también me dejó dándole vueltas al tema. Lo buscaré y ...

Un país de infantas

Imagen
 Somos un país de infantas. Esta claro. Cuando conviene somos la leche, y cuando conviene somos panolis. Con el viento a favor vamos subidos al carro como el que más: cuando pintan bastos no sabemos/no contestamos. Como la infanta, igualico.

Máster en economía financiera: dos más dos son cuatro.

Imagen
 Un cliente sopesa pedir un préstamo de 10.000 euros para comprar un coche. Tras realizar los cálculos pertinentes facilito los primeros datos y me preparo para responder a las preguntas habituales: tipo de interés, comisión de apertura, estudio, coste de los seguros vinculados, etc.etc.

Veo brotes verdes...

Imagen
  Entra mi Moreno en la cocina mientras preparo la comida. Me incomoda porque no me gusta que estén en la cocina cuando se cocina, me parece muy peligroso y los echo siempre de ahí, manías que tiene una. Da igual: el Morenito tiene sed y, a gritos, me pide un vaso de agua que en cuanto se lo doy es vaciado a medias entre su gaznate y el suelo.   -¡Mía mamá! ¡¡ta mofado !!- sigue chillando mi gremlin como si no hubiese tenido nada que ver con el estropicio. Y anuncia -¡voy pola feona!   Regresa efectivamente con la fregona, no sin antes tropezar durante el trayecto con el palo en el quicio de la puerta y en veinte mil sitios más, cual Quijote contra los molinos gigantescos. Regresa como digo, y ni corto ni perezoso seca con dedicación profesional el charco de la cocina ante su estupefacta madre.  -Aaasí...¡mu mien!- se aprueba a si mismo mientras las pasadas fregoniles hacen desaparecer el agua. Luego lleva nuevamente la feona a su sitio no sin antes recib...

Crónicas de una enferma crónica: migrañas, episodio I

Imagen
  Ayer veía por enésima vez (y van...) la peli Celda 211 . Comienza con la escena del suicidio en esa celda de un preso enfermo que no soporta más sus terribles dolores de cabeza. (Y hasta aquí voy a leer: tranquilos que si aún no la habeis visto no os he destripado nada). En medio de todos los acontecimientos que se sucederán es apenas una escena más, pero para los que como yo sufrimos de dolores de cabeza su tragedia en concreto es brutal: sin tratamiento, encerrado, solo, y con la frase "me duele la puta cabeza" rallada en las paredes de la celda una y otra vez como único alivio posible. En la película el preso padece de un tumor cerebral. Lo mío es infinitamente menos grave, son simples migrañas, pero la idea de cortarme la cabeza como alivio se me ha pasado alguna vez por la imaginación. Vale que me moriría, pero todos los tratamientos tienen efectos secundarios, ya se sabe...

En el parque Isabel la Católica de Gijón

Imagen
  Mañanita de sábado. Por obra y gracia del exceso de mocos y toses que pulularon por Estacasa son las ocho y aún duermen los nenes, cansados tras varias noches "reguleras". Lo cierto es que los microbios aún pululan, convidados por el padre de las criaturas esta vez pero él, pobre, poco cuenta. Abro un ojo incrédula ante lo que observo y me convenzo de que sí, que efectívamente...¡no se oye nada!. Y cierro el ojo rápido, no sea que se me escuche pestañear y la cague. Al rato la curiosidad me puede y vuelvo a abrirlo: hay luz a raudales colándose por todos lados y sin embargo el silencio sigue ahí, ¡es mágico!. Estoy por levantarme, mosqueada ya con tanta tranquilidad, pero entonces escucho abrir puertas y las pisadas de mis trotones, y mis ganas de levantarme se desvanecen con la misma velocidad a la que llegaron. Rezo para que el papá se haga cargo y efectívamente, se levanta él; debía estar tan mosqueado como yo con tanta paz raruna en Estacasa. Se van para "dejar...

¡Volando voooy!... ¡volando vengo!

Imagen
pssst...¡aficionados!   Si con algo no contaba por el hecho de ser madre era con las carreras que me iba a pegar. Y no me refiero a perseguir a los peques, eso sí lo veía venir. Hablo de correr en general:  al médico, a la guarde/cole, al trabajo, a casa, aaaa... todo. Siempre corriendo. Siempre sudando. Siempre tarde.