domingo, 4 de septiembre de 2016

A vueltas con la conciliación



 Queridos todos: hoy no toca una entrada graciosa, no puedo. Estoy enfadada. Con mis circunstancias, con el mundo...y con la guardería de mis niños. O debo decir de mi niño porque el Moreno empieza el cole este curso y en la guarde continúa solo el Rubio. El cole y mi mayor, como dije en entradas anteriores, dan para otro post. Pero hoy no. Hoy toca hablar del sinsentido de las guarderías de mi comunidad, en las que mis hijos han tenido la suerte (insisto, la suerte) de estar desde hace un año.


 Ya hablé de la guardería de mis niños en el segundo post de este blog, allá por septiembre pasado. Pertenece a la Red de escuelas infantiles A Galiña Azul, dependientes de la Xunta de Galicia. Un año después confirmo que las educadoras que los cuidaron son muy buenas profesionales y que la guardería está estupendamente equipada tanto en espacios como en muebles y material. Tiene de todo en cantidad y calidad. De todo, menos sentido común.

 Desconozco de quién es la culpa, seguramente la mente pensante es ajena al propio centro, pero desde sus inicios se manifestó una fantasía que enturbia el normal funcionamiento de lo que se espera en una guardería. Dicha fantasía consiste en creer que es una escuela: así, se habla del "curso escolar" y se adoptan los modos y costumbres de los colegios, sobre todo en lo que al calendario se refiere. De lo primero no tengo queja. De lo segundo sí, y mucha.



 ¿Por qué? Pues porque la razón principal de la existencia de la red de escolas infantiles "A Galiña Azul" no es que el "alumnado" aprenda la textura de una piña, o desarrolle la motricidad fina jugando con las pinzas, sino la conciliación familiar. Dicho de otro modo: que cuiden de nuestros pequeños mientras nosotros trabajamos. O de otro "más mejor": que los padres de niños de 0 a 3 podamos trabajar. Todo lo demás es accesorio a tal finalidad, no menos importante, (seguramente lo es más incluso) pero su principal función es permitir la conciliación. Porque la motricidad fina la pueden desarrollar perfectamente en casa cuando yo no trabajo, mientras que para cuidarlos a las horas a las que sí no tengo más opción que la guardería.  

 Yo era novata en estas lides. Tuve la suerte de contar con mi padre más la mujer que trabaja en casa para cuidar a mis hijos, hasta que el menor cumplió nueve meses y su hermano dos años. Escogimos guardería pública porque la formación de las educadoras y las instalaciones nos parecían la mejor opción. Aclaro que, pública y todo, cuesta dinero: calculo que el ahorro respecto a una privada ronda los 100 euros por niño. En cualquier caso mejor guardería y más barata...blanco y en botella. Conseguimos plaza para los dos y fue estupendo. Pero al ir pasando la semanas ocurrían cosas que, más que sorprenderme, me dejaban estupefacta.

 Paso por alto que su apertura se retrasó hasta la agonía, y que mi plan de vacaciones apenas cubrió una semana de retraso. También que abrió sin comedor, con lo que los nenes que como los míos se matricularon a jornada completa no pudieron comenzar hasta octubre. Pero todos los comienzos son duros así que dejémoslo correr. 

 Con lo que no contaba era con que cada equis tiempo organizaran un sarao por la tarde, al que podíamos asistir los padres. Un encuentro familiar, estupendo todo...si no fuera porque en cada uno la guardería cerraba a las 15:00 cuando mis niños estaban matriculados hasta las 18:00. Eso pasó al menos cinco veces, que yo recuerde. No parecen muchas, pero sumado a todos los días que por haches o bes la guardería cerró el resultado es para alucinar. Encima lo hacían siempre los jueves, porque "los viernes los padres estais libres y muchos os vais de fin de semana, y no vendría nadie" O sea, se hace el jueves que trabajamos y no el viernes que estamos libres. Superlógico todo. Por supuesto, habilitar un aula para que los nenes de la tarde tuviesen la guardería que contrataron ni se contempla. Porque lo importante es la chocolatada, o el magosto o la fiesta de rigor, que esto es España y los derechos de los que montan fiesta están por encima de los derechos de los que trabajan. Es otro aprendizaje importante para los nenes, además de las texturas y la pintura de dedos. Ojiplática, ya digo.
 

 Trabajo en el sector privado. Supongo que por eso no me cabe en la cabeza semejante arbitrariedad en los horarios. Es como si cada tanto en lugar de recogerlos a las 18:00 horas lo hiciese a las 21:00 porque me voy de copas con las amigas. Y les dijese a las educadoras ¡uniros a la fiesta! ¿Soy la única que ve lo surrealista de la situación? Pues parece que sí, que yo sepa nadie protestó, ni siquiera yo. Pasamos por el aro, porque los nenes de la tarde eran pocos, y porque ningún padre quiere ponerse a mal con las personas que cuidan a sus hijos. En la guarde además ocurre una extraña combinación de público-privado, según convenga. Los horarios, al estilo público: tú los debes cumplir a rajatabla pero la administración...según se dé. Y por supuesto se acogen a  todas las vacaciones posibles: navidades, semana santa y festivos de todos los tamaños y colores, también los inventados. Sin embargo la prestación de servicios va al estilo privado, o lo que es lo mismo: "es que por la tarde solo están cinco niños, y dos son los tuyos" Y por sólo cinco no vamos a quedarnos sin fiesta. Criterios de rentabilidad ante todo, servicio público sí...pero sin pasarse. Público para el calendario, privado para la gestión. Ideal, no me digais que no... salvo que tengas allí a tus hijos.

 El dinero que ahorré respecto a una guardería privada, una de esas que cumple escrupulosamente con el horario pactado y que no hace más vacaciones que el mes de rigor, medio se me fue en cubrir la irresponsabilidad ajena con la ayuda de la mujer que trabaja en casa. Eso cuando hubo suerte, porque otras muchas tuve que abusar de la bondad de mi padre, quien ahora vive lejos, y de la de una tía de los niños, quien vive el doble de lejos aún y que a su vez cuida de su propio padre. Ahí están ahora mis niños, los dos. Estaba previsto mandar una semana a mi mayor, hasta que empezase el cole, pero el jueves 1, viernes 2, lunes 4 y martes 5 la guardería no acoge al Rubio. ¿Son festivos y no me enteré? ¿Es puente, fin de semana largo? Nooor!, he aquí los motivos de peso para cerrar cuatro días de los "normales" (aclaro que este centro estuvo funcionando sin incidencias durante Agosto). Días que lo único que tienen de especial es...que empieza septiembre, y como se creen un colegio (y no una guardería...):


-Jueves 1 y viernes 2. Están, pero sin niños, para preparar el comienzo del "curso escolar"( y dale).


- Lunes 4: jornada de puertas abiertas. Estamos todos invitados, mira qué bien...Pero no hay guardería, of course...

- Martes 5: día de "adaptación". Esto ya es la leche. La mitad de los niños o más son veteranos, y de estos más de la mitad acudieron en agosto, mis nenes entre ellos. ¡Pero no!, el día de adaptación es sagrado y lo es para todos, adaptadísimos incluídos, ¡faltaría más! Que no se diga que discriminan a los "clientes" antiguos como hacemos los bancos. Podría llevarlo de 10:00 a 12:00 eso sí, me explica la directora por teléfono y escucho atentamente yo, sin reirme en su cara ni llorar ni nada, compostura ante todo. La mantengo incluso al preguntarle cuándo puedo llevar a mi niño las ocho horas de rigor y con comedor incluído (lo que consta en la matrícula y por lo que pago, y lo que se estuvo haciendo hasta el miércoles 31...) no la vayamos a liar. Le cuesta responder, hay que echar cálculos...es que es difícil, nada más y nada menos que saber cuando van a estar ¡a pleno rendimiento!. Si es que no me cosco, me creo que es una guardería con precios públicos fruto de la política de conciliación familiar ¡y resulta que es un colegio! Y en Septiembre los colegios ya se sabe...van a su ritmo.

 Pues no, estoy furiosa. NO es un colegio, me da igual que lo llamen Escuela Infantil, que hablen del "curso escolar" y del "proyecto educativo". Es una guardería y es conciliación familiar. Todo lo demás se supedita a este hecho. Y me enerva semejante falta de profesionalidad y de responsabilidad. Deberían funcionar todo el año salvo el mes de vacaciones. No entiendo porque se asimilan al sistema escolar. El colegio no cubre la conciliación, al menos de forma oficial, (oficiosamente todos sabemos que sí) su finalidad es otra. Y si se creen un colegio, y disponen de total libertad a la hora de modificar arbitrariamente horario y calendario ¡que sea gratis! ¡Cómo el colegio!.


 El miércoles 6, por fin, si el tiempo lo permite y la autoridad no lo remedia, "reanudará" el Rubio su estancia en A Galiña Azul, (si en estos cuatro días que me lo mandaron para casa no se desadaptó, que todo puede ser...) Pero estoy segura de que el esfuerzo de la tía de los nenes, ocupándose de los dos potrillos y del abuelo, (casi nada...), valdrá la pena si con ello quien los tendría que cuidar, al chiquitín al menos, inicia el curso estupendamente, a su ritmo y sin estrés. Y estructura adecuadamente el calendario de fiestas de la castaña, jalogüines, papanoeles, carnavales y demás tinglaos "educativos" a la par que ocurrentes.
 

 ¿¿Conciliación?? No sé si les sonará de algo, la verdad...

  

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