¡Lo encontramos!

¡Síiiiiii! ¡Tenemos piso! ¡Yujuuuuuuu! Confieso que ya estaba en otra guerra. Cansada de perder el tiempo que no tenemos en visitar tropecientos pisos "reguleros", mientras que las viviendas interesantes se alquilaban antes de que pudiésemos pensarlo un poco (o tan siquiera verlas), tenía la mente puesta en el cole y la guardería de los niños más que en el piso. Soy de la opinión de que cuando las cosas no avanzan como deben es mejor aparcarlas un tiempo, dejarlas "cocerse" digamos...ya saldrán más adelante. Así que a la espera de encontrar nuestro hogar continu ába mos en la casa que nos cobija de momento, mientras matricul ába mos a los nenes cerca de la familia de Gijón, y listo. Con tan buena suerte de que ambos consiguieron plaza cerca. No fue fácil en cuanto a la guardería del Rubio, en principio parecía que recorreríamos la ciudad para llevar y recoger a ambos, pero finalmente hubo una vacante y los dos churumbeles se escolarizan cerca uno del otro ¡m...