domingo, 22 de enero de 2017

Cachito, cachito, cachito mío...





 Pedazo de cielo que la ciencia me dió...

 La cosa es que andaba yo de migraña, con el puñetero martillo pilón en la sien derecha y unas naúseas importantes que no acababan de ceder ante la medicación. Mi santo salía a trabajar y los nenes quedaban al cuidado de la tele mientras yo me hacía un ovillo en la cama apretando mi sien palpitante contra la almohada en busca de un inexistente alivio, y cargándome de autocompasión como hago siempre que estoy de jaqueca, diría que quejarme mucho es parte de la analgesia.

 Total que mi Moreno se presenta y al verme de día metida en cama y con las persianas bajadas, saca sus propias conclusiones y actúa en consecuencia: -"¡mamá! ¡a momí!"- me espeta mientras me arropa y se enfada -"¡hummm!, ¡a momí mamá!, que e de nosche"- imitándome en todo lo que hago con ellos cuando los acuesto. Finalmente, cogiendo mi cara con sus manitas sonríe y me dice bajito-"¿quiénquiero yo?"- y me planta un beso, cierra la puerta despacito y se va.

 Morí de amor lo juro, y el papá, pobre... de pelusa.


 

5 comentarios:

  1. Y más que comentaría querida, pero escasea el tiempo....eso sí, no puedo dejar de felicitarte porque cada publicación supera la anterior.
    Mil besos para todos.

    ResponderEliminar
  2. Si es que parece que no, pero lo copian todo...incluso lo bueno😉
    Seguro que aún estás limpiándote la baba. Besos

    ResponderEliminar
  3. Ay Marieta! Qué ilusión, muchas gracias!, no sabes lo que mola saber que me leeis.
    Katia, en canoa, tuve q salir en canoa por la inundación jajaja

    ResponderEliminar

¿Quieres decirme algo? Cuéntame...