sábado, 21 de enero de 2017

Sobre préstamos...y otros aspectos de la reproducción resistida

El quirófano, durante tres años mi segunda casa
  

 Hace unos días unos clientes, mientras negociábamos los pormenores de una financiación, me contaban con cierto pudor que el motivo de la misma es "el hijo... que no llega". No pude menos que sonreir, y tras respirar profundo decirles que estaban hablando con la bancaria más adecuada para ello. 



 Dicen que en cuanto ves la cara de tu hijo se te olvida todo. Cuantas tonterías se dicen...

 Recuerdo una de las veces en las que me puse una bata y un gorro verde parecidos a los de la foto, era una ocasión muy especial: nos preparábamos para la transferencia embrionaria. Para los afortunados que no tengais ni idea de lo que digo os explico que la transferencia embrionaria (en el mundillo, "la transfer") es la colocación del óvulo fecundado fuera del útero, en la matriz de la madre. Se realiza siempre en quirófano pero no es una operación, no se precisa (usualmente) anestesia y es muy rápida e indolora (usualmente también, aunque no siempre).

 En aquella emocionantísima y feliz ocasión estuvimos un ratito solos antes de entrar al quirófano, me recuerdo histérica, muy muy nerviosa, pero feliz. Nos hicimos incluso unos selfies...que inmediatamente borramos, ¡madre mía qué feos! con las patillas asomando por el gorro ...Entramos acompañados por el equipo médico y observamos el proceso en la pantalla, cogidos de la mano,nerviosos, felices...Era incapaz de contener las lágrimas y mi santo me acariaciaba las mejillas, las secaba y me sonreía. Fue breve, bonito, intenso, y lo más importante: fructífero. Tras las terribles dos semanas de espera el análisis de sangre de la subunidad beta de la hormona gonadotropina coriónica humana nos confirmó que estaba embarazada (en el mundillo al análisis se le llama "la beta"; y el período de angustia entre la transfer y la beta es "la betaespera")

 Estuve presente en otras transferencias mías y ajenas en las que, aún siendo el mismo decorado, el ambiente era totalmente distinto, por las circunstancias que las acompañaron. Hubo tristeza en ellas, nervios e ilusión siempre y ...también mucho surrealismo. Recuerdo una en la que la mamá era nuevamente yo, pero esta vez iba sola y lloraba de penita. Además horas antes me había enterado de que la doctora que me la realizaba y en quién yo ponía toda mi confianza se había accidentado y no sabía si vendría o no. Veía salir a parejas anteriores con las mismas caras de felicidad e ilusión que lucíamos nosotros cuando hicimos la transfer juntos y no paraba de llorar, porque estaba sola. Y así entré al quirófano y así salí. Días después la beta confirmaba un nuevo embarazo. Porque para que el embarazo prospere se necesita un embrión sano y fuerte y un útero igualmente sano y receptivo: que la madre se sienta desgraciada o cague amor mientras se hace selfies con su churri se la sopla, literal.

 Es lo que tiene pasar por la reproducción asistida (en el mundillo, "la repro"): se te quita la tontería de un plumazo y te vuelves sumamente prosaica (...más). Esto no va de amor, de deseo, ni por supuesto de sexo. Esto va de química y de químicos, de analíticas, de fases de ciclo y en mi caso de muuchas operaciones, la mayoría ambulatorias eso sí. Pero ahí estábamos. Aún hoy se me hace extraño pensar que la mayoría de las mujeres se embarazan con el sexo. Para mi el embarazo tiene que ver con el sexo lo mismito que con los bocadillos de nocilla. En mi cabeza el sexo es para otra cosa: para el embarazo están los médicos, las medicinas y los quirófanos. Y los protocolos médicos personalizados, el sacrificio personal y la implicación, la resistencia física y sobre todo mental, la cabezonería y el empeño, vaya. Y por supuesto, la cuenta corriente. La falta de dinero hoy día es una "causa" más de infertilidad.

 La financiación está encarrilada y otros compañeros continuarán con la gestión, lamentablemente en este caso pues no sabré qué será de esta familia. Les deseo todo lo mejor. Desde que hablé con ellos miro a mis Zipi y Zape y los veo doblemente guapos y listos y reboso amor. ¡Qué suerte tuvimos a pesar de todo! Eso sí que es triunfar por todo lo alto. 

 En realidad todos los seres humanos somos triunfadores natos. Cuando estaba metida en el fregado recuerdo haber leído que las combinaciones posibles entre un óvulo y un espermatozoide en cada encuentro sexual se calculaban en millones o más, no recuerdo exactamente, pero una burrada. Y cada uno de nosotros tenía solo una oportunidad para salir. Solo una posibilidad entre millones. Y salimos, nací yo y no otro hijo. Y tú, y tú también, todos nosotros. La lotería nos tocó con la vida misma, alucinante. Así que la próxima vez que tengas un día de m.. recuerda que tú fuiste el o la elegida para nacer de entre chiquicientos mil, el día seguirá siendo de perros pero te ayudará a ver las cosas con perspectiva. 

 P.D: esta es otra "tara" heredada de la repro resistida, estar tan cerca de los orígenes de la vida, tratar y pensar tanto en temas tan delicados como apasionantes me pone un poco filosófica.






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