lunes, 21 de noviembre de 2016

Esta casa es una (ligera) ruina



 Hoy es el día feliz del mes en el que ¡por fin! vuelvo a tener datos en el móvil. Y mañana será el día triste en el que, tras escribir esta entrada y ver un par de cosillas en internet, me quedaré sin datos otra vez. Y es que señoras, señores, seguimos sin internet en casa. De ahí las telarañas que pueblan este blog. No hay internet en casa y lo que es peor, no hay forma de ponerlo.


 Han venido de orange, de telecable, de vodafone dos veces...y la conclusión es que o es imposible conectarnos o se puede...pero está fuera de presupuesto y no lo instalan. Ni wifi, ni adsl tampoco. Al vecino sí, al de al lado...y al de abajo, y a los de arriba, pero a nosotros no. Pleno centro de Gijón y la opción de internet rural, una historia que va por satélite, empieza a perfilarse como la única salida.

 ¿Y por qué? dirán ustedes. Si los vecinos lo tienen, wifi, adsl e internet de colores si hace falta. ¿Por qué nosotros no? Pues porque nosotros "disfrutamos" de una reforma que se cargó los conductos de los cables. No hay manera de tirar nada por ahí, o no avanza, o aparece en el piso de al lado, o no vuelve a aparecer. Lo de los conductos en este piso es un laberinto. Y es que esta casa es una ligera ruina: preciosa, eso sí, pero chapucerilla.


Como en la película, lo que es aquí no te aburres. Por ejemplo, en el fregadero de la cocina el grifo en posición de agua fría vierte agua caliente y en la de caliente, agua hirviendo. A lo loco sí, pero con criterio. Para beber agua fría tienes que ir con el vaso al baño...como es tan chiquito el piso tampoco es un gran trastorno. La calefacción más de lo mismo: es calefacción central y está muchas horas encendida. Puedes apagarla, con lo que consigues que caliente menos. Y eso desde que vino el fontanero a cambiar todos los pomos de los radiadores. Antes de eso intentando apagar la calefacción llenamos el suelo de charcos. Y los radiadores por supuesto, seguían a toda pastilla.

 La tarima del suelo cruje de forma extraña porque por abajo es como si no hubiesen nivelado la plancha de hormigón que imagino estará ahí.. Bueno, no es "como"...es que no está nivelada. Así que vamos pisando socavones cubiertos por la tarima flotante que más que flotar vuela, tales son los "globos" que se forman, es como ir aplastando un papel de burbujas. La puerta de la cocina se abre imperiosamente por mucho que la arrimes: o la cierras con el pomo o se abre de par en par a toda velocidad, mientras que las puertas correderas de los baños se salen contínuamente de sus guías. Aunque en esto es obligado mencionar la impagable aportación del Rubio, un loco de las puertas... de cargárselas, se entiende. Y hablando de puertas, la de nuestro dormitorio a veces no se abre. Auqnue ya le cogimos el punto: el truco está en un gracioso toque de hombro mientras accionas la manilla.Todo muy en consonancia con el resto de la casa. 

  La casera, una voluntariosa mujer, está empeñada en  
resolver los desaguisados y ya nos envió como dije al fontanero y a un antenista, porque sólo funcionaba una toma de televisión y mal. Pero la reforma-chapuza de este piso no tiene arreglo. Una lástima. Nos queda como última opción hacer una pequeña obra y sacar el cable para internet por la escalera, o algo así...Tenemos el permiso de la propietaria, aunque tampoco así es seguro que puedan instalárnoslo...cruzo los dedos. De momento, intentaré reducir los post y ahorrar datos del móvil para poder escribir más a menudo. Lo echo de menos.



¡Continuará! (espero...) 

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