viernes, 7 de octubre de 2016

¡De mudanza!


 "A lo loooooco, a lo loooooooco...hay que ver cómo vive esta tía!!"

 ...O sea yo. A lo loco no, lo siguiente. A caballo entre dos ciudades que no tengo el gusto de conocer (me pierdo lo mismo en Oviedo que en Gijón, ¡igualdad ante todo!) y entre dos pisos a cada cuál peor (uno porque es viejuno y otro porque de momento está "pelao"). Mis cosas están repartidas también entre dos casas, la de aquí y la de Coruña. Un caos total. Loca es como voy a acabar yo si no nos instalamos ¡ya! pronto.


 En medio de tanta vorágine aprovecho que ¡por fin! encontré el cargador del portátil para reportarme y contar mis cuitas en el blog de mis entretelas, ¡la niña de mis ojos!, y de paso brujulear un poco por los internetes a la búsqueda del sofá-chollo y del horario de los autobuses, que todo me hace falta. (Y las normas de la guardería, y la formación para mi nuevo puesto de trabajo, yyyyy...cien millones de cosas más).

 El Moreno y el Rubio campan a sus anchas medio asalvajaos, como corresponde a dos sujetos de 3 años y 22 meses bajo el ala de su tía amantísima y lejos del control de la sargento de hierro, digo de su madre. Esto tiene que cambiar o sí o sí, juro puño en alto mientras los rorros no hacen el menor caso de mi careto fiero y mi dedo amenazador. Rezo porque sea momentáneo. Por lo demás están contentos y felices y absolutamente adaptados a la vida transhumante, -¡mami! ¡a coche!- exige mi mayor a la que ponemos un pie en la calle. Ante la perspectiva de un nuevo y emocionante viaje a vete a saber dónde esta vez (¿a Gijón a casa del abuelo?, ¿a Coruña? ¿a Gijón al piso nuevo? ¿volvemos al viejuno??) Digo que ante semejantes aventuras ¡que se quite el parque y que se quite tó! Por lo demás la adaptación del Moreno al cole va razonablemente bien. La del cole a él yaaa...cuesta un poquito más. "Es muy desobediente", informa la perspicaz profesora al padre y este a su vez a mi, sumiéndome en un estado entre preocupado-avergonzado que no mola nada, pero nada de nada. Eeeen fins, me quedaré con lo bueno: sale contento de clase y parece que come bien la merienda de media mañana. No pidamos más...El Rubio empezará la guarde la próxima semana, veremos cómo va mi chiqui. Su hermano, con todo y ser un trasto que nos trae de cabeza, y que llora y protesta toooodo el santo día, es más fuerte...mi pequeño es más sentido...no sé yo....

 ¿Y mi adaptación?...Pues va bien, bastante bien diría yo. Mi nuevo trabajo me gusta, estamos terminando la formación y me apetece empezar. Pertenezco a un departamento de reciente creación basado en el uso de las cada vez menos nuevas tecnologías, y todo está por hacer. Eso nos une mucho y hay un ambiente estupendo. Por primera vez en mi vida la fuente principal de estrés no es mi trabajo, ¡y eso que es todo nuevo! Está totalmente fuera de mi zona de confort.... o en realidad no. Aunque me siento como Tom Cruise frente a los paneles de Minority Report no deja de ser un banco y unos clientes, muy tecnológico todo, pero más de lo mismo en realidad. Es la primera vez que salgo de las oficinas y es estimulante, estoy contenta, ¡espero que se me dé bien!




 Lo que llevo peor del traslado es no tener mi sitio, mis cosas...mis tazas de desayuno, las cosas más tontas en realidad. En Coruña era la reina de los mares, aquí estoy perdida. Porque para mayor emoción vivo en una ciudad y trabajo en otra. Pierdo trenes y me subo a buses que tardan un siglo en recorrer 100 metros. Vivo un poco a la aventura...En realidad, si no fuera porque me preocupan los niños y porque vivir sin estar instalada es un rollo, lo de cambiar de ciudad ¡es muy entretenido!. Me gustan las estaciones de tren, la gente variopinta que nos mezclamos en ellas...incluso el parón impuesto por el propio viaje es apetecible, esa pausa forzosa en mitad de la prisa diaria...A pesar de que estoy deseando llegar y ver a los niños, y saber cómo han pasado el día, disfruto del tiempo "perdido" durante la espera y el viaje. Llamo a la familia, guasapeo, miro al paisaje y al paisanaje...Y cuando me acuerde de traerme el ebook y los auriculares del móvil desde Coruña será mi momento guay del día. Me los olvidé las dos veces anteriores, ¡a la tercera irá la vencida! 

 Es que estoy fatal, ¡no me da la vida para acordarme de tantas cosas!

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