sábado, 22 de octubre de 2016

¡Con la tecnología hemos topado!: mi nuevo puesto.



  Como ya declaré mucho antes de saber que acabaría en este departamento, soy una analfabeta tecnológica total. Me aburre soberanamente el rollo "tech", ¡qué le vamos a hacer!. Para mi es un mal necesario, muy necesario pero un mal... Un peñazo. Soy de las que toquetea mandos por intuición con tal de no leerse las instrucciones. Quizá si no se abusase de tanto "palabro" en inglés, idioma que no hablo, la cosa mejoraría...o no. El caso es que se me da fatal y encima no me gusta, esa es la verdad. Aprendo lo mínimo imprescindible para ir tirando.


 Dicho esto, mi nuevo trabajo pasa porque en ocasiones tenga que orientar a los clientes en el uso en banca on line de dispositivos móviles. De cualquier dispositivo móvil, no solo del mío...que tampoco lo controlo pero ¡hombre!, algo sí...Sé hacer por ejemplo que aparezca el teclado alfanumérico sin cortar una llamada telefónica, ique ya es la leche! Pero sólo lo sé hacer en mi móvil y la gente tiene la fea costumbre de comprar los aparatitos que les parece bien a ellos, y no sólo el que me pareció bien a mi. Que encima no es un aifon. ¿Por qué tanta gente tiene aifon? ¿por qué??

 Sentadas estas bases, huelga decir que en mi nuevo departamento el humor está servido y el material para el blog ... también. ¡Lástima que no se pueda publicar! En esta última semana en la que de verdad me tiré al ruedo algún que otro lagrimón de risa ya me rodó, ya... Encima, para mayor gloria del departamento, las compañeras andan sobradas de simpatía y buen humor y la combinación profesional ingeniosa + trabajo con público es una bomba. El próximo lunes me llevo una indasec puesta, palabrita, por lo que pueda pasar.

 Y es que no es para menos. Somos todas mujeres, con mucha mili detrás y experiencias de todos los pelajes...exceptuando este pelaje en concreto. Salvo la honrosa excepción de una compañera que controla mucho de todo (y que tiene el cielo ganao) el resto andamos por el mismo nivel que ya no es que sea bajo, es que es inexistente..."Que no se me abre la pantalla fulanita, ¿qué hago???- Y fulanita-"...minimiza... la tienes detrás" Y encima tocamos a dos pantallas por cabeza...ahí, haciendo alardes. Operamos con varios soportes entre los que destaca Cisco Systems, "el cisco" para los amigos y es que no puede ser más a propósito, el nombre digo, porque más cisco que el que montamos estas semanas no sé yo...

  Ahí estamos, alguna es joven pero el resto somos veteranas veteranísimas, que al fin y al cabo se trata de negociar con clientes y en eso sí que tenemos el culo "pelao". Ahora bien, los nuevos canales nos pillaaaan...  a desmano total. Nos sacas de la oficina y boqueamos como peces fuera del agua. Menos mal que nos vamos apañando y que al no tener al cliente delante tenemos cierta ventaja, porque nos arremolinamos con la que tiene el problema y entre todas, resolvemos. Como cuando simulé una financiación en cero coma más ancha que pancha sin hacer absolutamente nada más que hablar con mi interlocutor, mientras cuatro manos febriles tecleaban a toda ost velozmente para obtener los datos en pantallas ininteligibles para mi. "La cuota resultante es de tantos euros" espeté yo muy ufana, cual Monchito rodeada de Jose Luíses Moreno. 



  
 Pero ¿y las risas que nos echamos? No tienen precio. Momentos impagables en la vida del bancario tecnológico: conversaciones surrealistas con clientes majetes los más y de los otros los menos, auténticos saltos al vacío porque al realizarse el contacto por medio telefónico nunca sabes lo que te vas a encontrar (en realidad esto pasa también en presencial...pero menos). Tengamos en cuenta que el teléfono ni lo tocamos: todo se hace a los mandos de dos pantallas en las que abrimos veinte mil soportes que interactúan no sé cómo (aunque debería) y que manejamos nosotras. Nosotras, ver párrafos anteriores...Insisto, lástima que no pueda relatar ninguna llamada porque alguna fue de traca. A veces por el cliente, a veces por nosotras, y cuando se combinan ambas circunstancias somos mejores que Los Morancos, ¡qué digo! ¡mejores que Martes y Trece, ¿Encalnaa???!

  Y es que en nuestras descalabradas cabezas lo del teléfono da pie a todo tipo de bromas. Detrás de nuestras pantallas molonas y con los cascos galácticos en la sesera fingimos paseos espaciales como astronautas, actuaciones a lo Madonna o damos paso a la conexión en no se dónde. ¡Dentro vídeo! exclama una, poseída por los cascos mientras otra, cuyo timbre telefónico parece una cabecera de informativos, finge que presenta el telediario. Como digo, estamos fatal.



 Con este ambiente voy encantada a trabajar. Aunque estar contínuamente atendiendo llamadas es muy cansado lo cierto es que no añoro la oficina en absoluto. Trabajamos mucho pero con alegría, con una camaradería total. Además estamos arrancando esta línea de negocio y de momento los objetivos no son salvajes. No durará lo sé, nada de esto durará y en pocas semanas apenas tendremos tiempo de mirarnos a la cara unas a otras, si queremos acercarnos siquiera a los objetivos que nos exigirán, somos un banco. Pero de momento nos dan cuartel para que podamos aprender y estoy contenta aquí. El equipo es excelente, y está muy compensado: hay quién sabe más de financiaciones, quién prefiere el pasivo, quién tiene como punto fuerte la fiscalidad...y también quién sabe de tecnología, solo una, pero "haberla hayla". ¿Cuál es mi fuerte?...Ummm, pues diría que mi fuerte es hablar con los clientes. Me gusta el trato con el público y creo que se me da bien. Supongo que por eso estoy aquí, a pesar de mi analfabetismo tecnológico. 

 Por eso... y porque el último día una compañera se trajo de casa una empanada de atún casera con las iniciales del departamento hechas en la masa de la empanada. Que la tecnología no se nos dará bien pero las empanadas ¡ay amigo! ...¡las bordamos! 

2 comentarios:

  1. Jajajajajaja, estás como una cabra!!!!!
    Me encanta y me alegro de que todo vaya bien!!!!!

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    1. Como una auténtica cabra! y me encontré con el resto del rebaño! Sí la verdad, en el trabajo estoy muy bien. Y trabajando mucho eh! Que ser bienhumorado no quita para ser profesional. Beso gordo Susana.

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