lunes, 27 de junio de 2016

Trabajamos: ¿qué hacemos con los niños?

Dice un tuit gracioso que circula por ahí que llegan las vacaciones escolares y que ya vemos abuelos calentando por la banda. Una realidad pero ¿y los que no tenemos abuelos? O mejor todavía, cuando no hay abuelos ni padres ¿qué pasa con los que estamos solitos con los nenes, como es mi caso?

El papá trabaja a 300 kmts de aquí. Solicité el traslado pero en la plantilla de allá sobra gente, y lo tengo crudo. No tengo familia cerca, soluciono con una persona contratada+guardería a costa de mucho (muchísimo) estrés.
Ocurre que mi niño mayor empieza el cole el próximo septiembre (eso da para otro post, ¡próximamente en sus pantallas!) y lo de sola+ayuda externa+guardería+cole es directamente inviable. Intento por todos los medios el traslado, pero llegó el momento de plantearse la reducción de jornada.


No me lo puedo creer. Reducción de jornada. Yo. En mi trabajo. No sé ni por dónde empezar.

Mi nivel de alienación "patronal" es muy grande supongo, porque me da vergüenza siquiera pensarlo. Cuando lo hablo con alguien inmediatamente desgrano el rosario de justificaciones que, por otro lado, nadie me pide. Es obvio que tengo que solicitarla. Lo increíble es que en todo este tiempo sola, primero con un niño y luego con dos, amamantando a demanda, sin apoyo familiar desde hace un año y con un trabajo estresante y absorbente en el que se hacen más horas que un reloj haya podido tirar tres años sin ella.

No me imagino cómo materializar la reducción. Porque sí, la jornada se reduce pero el trabajo no. ¿Será a costa de sobrecargar a mis ya estresados compañeros? ¿Como será el ambiente entonces? ¿Seré capaz de marcharme a mi hora arda lo que arda en oficina? ¿Cómo afectará a mi relación con mis colegas? ¿Seré una paria? ¿Será mi muerte profesional?

Estas son las preguntas que me agobian y no lo que leo habitualmente (si tengo derecho, si cuánto tiempo puedo estar con reducción, qué plazo hay para comunicarlo, si me lo pueden denegar...)

Lo dicho, mi nivel de alienación laboral es enorme supongo. Nadie me paga las miles de horas extras hechas, responsabilidades asumidas, estrés y disgustos acumulados en todos estos años. Nadie. Y sin embargo siento que fallo como empleada. Que falto a mi compromiso con mi empresa, que les hago una putada a mis compañeros, que pasaré a engrosar la lista de carromatos de la plantilla con los que nadie cuenta. No estoy preparada para eso. Pero no tengo opción. No puedo estar en misa y repicando. Y mi responsabilidad como madre, que alguna tengo, evita que la solución pase por apuntar a mi tesoro a desayuno+clase+comedor+extraescolares. No quiero que llame mamá a la profe, soy muy mirada para estas cosas.

También es cierto que, dejando a un lado las averías de mi cerebro abducido, fui madre muy tarde: ¡esto tenía que encontrármelo ya solucionado!. Que estamos en el siglo XXI, ¡el 2016!. Suena futurista pero es el presente. El presente. Pues no, seguimos como en los 80-90

No se trata de aprobar medidas protectoras en convenios laborales que, todos lo sabemos, son papel mojado.Más cuando el paro es endémico.Más cuando tu sector pasa desde hace años por una reconversión más o menos galopante que arrasa con el empleo. Más cuando a pesar de los pesares tienes "un buen trabajo"...¿Qué pasa con las extranets?  ¿Qué pasa con el teletrabajo? Todos esos call centers tan de moda ahora que privan de atención personal al cliente pero obligan a echar horas en la empresa al empleado, curiosamente. ¿Qué pasa con la flexibilidad horaria (la de entrada, la de salida está ampliamente lograda, desde luego)? ¿Qué pasa entonces con la conciliación, me pregunto? ¿O es que los nenes que pagarán nuestras pensiones (espero) se crían solitos?

Como el 60-70% de la tarea que realicé hoy podría haberla hecho desde casa si tuviese el equipo informático. Ahí lo dejo.





4 comentarios:

  1. Cómo me he emocionado leyendo este post!!!!

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  2. Gracias hermosa. Veremos que pasa cuando se haga oficial...es que no lo veo, pero en fin. Y cuidadín cuidadín que si la operación pañal no progresa adecuadamente me veo pidiendo mínimo un mes de excedencia, aviso y amenazo...

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  3. Tienes toda la razón
    Parece increíble , pero a pesar de estar del otro lado en el sentido laboral , el ser profe y ohhh que bien el mismo horario que mis tesoritos , soy consorte de un empleado de la "plantaciòn" y con ayuda familiar por la distancia de 0 patatero
    Horarios y coles distintos de la mamà y retoños (por aquello de que no se sintieran raros ....una chorrada vamos) y yo gastando una pasta en señoras que ... me los llevan al cole , los cuidan , a veces recogen algo por casa ... Y rezando para que no enfermen mucho y toque ir al mèdico y tener que pedir en el cole (público) porque algun compañero te mira mal...
    En fin...asi a mí me cuesta entender a esas madres , que las hay , que dejan a sus niños en la hora matinal y los recogen despues de la última extraescolar despues de pasarse todo el día "descansando del estress que les supone ser madres" y aún alguna se extraña de que nos adoren a las profes ...
    En todos estos años he sacado en conclusiòn que las que andamos màs estresadas y con menos tiempo para ellos somos las que aportamos màs CALIDAD , sè de lo que hablo
    Bicos

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    1. Mi querida Bicos Doces, ¡vaya si sabes de lo que hablas!. Las profes y madres tocais todos los palos, acaparadoras, que sois unas acaparadoras. Y encima casada con un colega de lo mío... tú no es que sepas, ¡es que te has sacao el máster!
      No sabes la ilusión que me hace que empieces con los de tres justo el curso en que mi moreno hermoso comienza también el cole. Iremos de tu mano, que para mi todo es nuevo. Y aunque ya eres veterana carga bien las pilas, como todos tus alumnos sean como mi Zipi ¡apañada vas! jajajaja. Beso gordo

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