martes, 22 de septiembre de 2015

La que has liao pollitooo... (o la vuelta al cole en A Galiña Azul)

Como madre trabajadora de dos piezas de mucho cuidado me toca estos días encontrarme con la guarde. Sí, la guarde, perdonadme si no es la denominación correcta pero Escuela Infantil (o ya resumiendo E.I. ...mátame camión) puedo confundir a algún despistado mientras que el témino "guardería" ubica ipso facto hasta al mayor de los neófitos en el tema, y por eso lo uso. 
"Decíamos ayer" que me toca empezar la guarde. Una experiencia nueva. Y por partida doble, ya que los dos rorros lograron plaza en una de mi comunidad autónoma, Galicia, nuevecita y pegada a casa. Una de las famosas, al menos por estos lares, "Galiñas Azules". Una maravilla, qué quieren, a veces ocurren estas cosas y otras incluso (pocas...) me pasan a mi.

La guarde en cuestión está que te cagas. Según puse un pié deduje que la adaptacion de mis pollos sería fácil, sobre todo para el mayor, porque aquello es como un parque pero a lo bestia. Y encima con cuidadoras cariñosas y molonas. Ahora que llevamos un par de días veo con claridad que el famoso período de adaptación es para las profes, que empezar de repente la jornada de ocho horas con semejante personal es muy cruel, hay que ir poco a poco.
Mi mayor llora todos los días...al salir. Está adaptado desde el minuto uno, lo suyo y la guarde fue amor a primera vista. Y no, el contexto educativo y el equipo multidisciplinar... y el entorno, y el concepto (que es lo importante, Manquiña dixit) no influyen en mi niño, para nada. Pero toda esa cantidad indecente de juguetes chachis, esos espacios amplios para corretear y hacer el mico sin arriesgar la crisma y ese calco de la realidad cotidiana tamaño mini lo tienen obnubilado. ¿Cómo se las arreglarán las profes para que los calabacines de pega no acaben en los miniwáteres? ¿Sabrán bien lo que se les viene encima? Creo que no, hoy había barro y pintura de manos ¡¡pintura de manos!! Mi nene está sobradamente estimulado sin meter las manazas en pintura, gracias y adiós. ¡Pero si ya ayer pintarrajeó mesas y paredes armado con un plastidecor mientras yo fingía que era hijo de otro!...por dios...no demos ideas.

¿Y mi chiquilín? Ese judas... que en casa pasa el día diciendo mma-mmmma-mmá y en la guarde nada, cero. El primer día se quedó frito en brazos de la profe, apuntando maneras. Y los demás se quedó tan pancho, sonriendo a los otros nenes y observando el panorama, todo seriote. ¿Creen que me llama, que me busca?? Nooo... que está muy ocupado...lamiendo el espejo.

Así que ya no me escondo, ¿para qué?. Al principio quería saber cómo reaccionaban si yo no estaba. Ahora lo sé, ¡no reaccionan!, están entretenidísimos y si estoy bien y si no...también. Hombre, me ven y sonríen, el mayor se acerca y todo, tan descastados no son...pero vamos, que veo a los otros nenes llamar a sus madres o incluso llorar y hasta me da envidia,¡jolín!

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